César Vallejo, la vigencia de un peruano universal


Por  | CríticasPortada | 27.11.13
“Me moriré en París con aguacero,/ un día del cual tengo ya el recuerdo”. Así comienza el famoso soneto en el que César Vallejopredijo su muerte, acaecida el 15 de abril de 1938 en la capital francesa, donde se había establecido en 1923, lejos del Perú convulso de principios de siglo XX. Ciertamente, en este 2013 se cumplen los 75 años de su fallecimiento, y para conmemorarlo la editorial Luces de Gálibo ha publicado recientemente una reedición de sus Poemas humanos, -con introducción del también peruano Eduardo Chirinos-, que fueron publicados por primera vez tras su fallecimiento, en 1939 por Éditions des Presses Modernes, en París, donde se recogió, junto a España, aparta de mí este cáliz, los poemas que había escrito desde mediados los años 20 y que, a pesar de sus esfuerzos, ni sus dificultades económicas ni de salud le habían permitido publicar.
Para leer más:
http://www.revistadeletras.net/cesar-vallejo-la-vigencia-de-un-peruano-universal/

Bolero Mix



me gusta mirarme 
en el espejo cóncavo del amor

pongo caras hago muecas 
y soy todo risas carcajadas

me deformo tanto que parezco normal

Poemas Humanos, César Vallejo



Hoy me gusta la  vida mucho menos, 
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Las vidas de las imágenes


























Hubo un tiempo en el que las imágenes
habitaban el mundo de los hombres.
En esta época que nos ha tocado vivir
son los hombres quienes se alojan
en el mundo de las imágenes.

Escalas























La memoria la indomable
tiene los brazos doblados
de tanto pervivir luchando
tiene los filos redondos
y crece
como una estalactita alimentada
por el gota a gota de la vida
el suegro que no hace seres
con pasado.

El horizonte ayer
























Una anciana y su hijo trenzan dos soliloquios que se
buscan sin alcanzarse, entre el mañana que disminuye
y el ayer que el paso del tiempo agranda. Son voces que
se persiguen en vano, que se evocan y enredan sin
llegar a acordarse —la que Julia desgrana a solas en el
suburbio, la que Manuel rumia en el curso del vuelo
insomne que le retorna de Australia a España para
velarla—, ambas trazando una fuga dirigida al pasado
convertido en único horizonte posible, dado que el
futuro se esfuma y apenas cabe mirar al frente. El horizonte
ayer y no mañana, pues, tal como la vejez
impone. Y a través del lábil recuerdo, atisbado entre el
contrapunto de reminiscencias y anhelos, el horizonte
futuro que el pasado creó a su vez, cuando sus respectivas
juventudes todavía barajaban lo posible y el
porvenir aguardaba intacto. Un diálogo de dos ausencias
tras el que se insinúa una tercera que paulatinamente
va señoreando este tapiz de hilachas, un juego
de cajas chinas carente de fin y fondo.

Escritor y ensayista, Albert Chillón (Barcelona, 1960)
es profesor de teoría de la comunicación en la Universitat
Autònoma de Barcelona (UAB) y un reconocido
estudioso de las relaciones entre literatura, periodismo
y comunicación. Ha escrito, entre otros, los libros
Literatura i periodisme (1993), La literatura de fets (1994),
Literatura y periodismo. Una tradición de relaciones
promiscuas (1999, 2013) y, en colaboración con Lluís
Duch, La condición ambigua (2011) y Un ser de mediaciones.
Antropología de la comunicación, vol. I (2012). Es
colaborador de distintos medios de comunicación,
entre ellos La Vanguardia y El País, y director del
máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades
de la UAB.


narrativas (2) | 2013 | 510 págs. | 20 euros | ISBN 978-84-17115-16-2

'Escribir la distancia', uno de los cinco mejores poemarios de 2012 según 'El Cutural'

El futuro ya es una arma cargada de futuro























Acabamos este 2012 con buenas noticias. El Cultural, suplemento del periódico El Mundo, ha elegido el poemario Escribir la distancia, de Kepa Murua, como uno de los cinco mejores libros de poemas publicados en 2012. Aprovechamos este reconocimiento para invitaros a descubir esta publicación que acabará por ser imprescindible. Enhorabuena, Kepa.

Memorias de una lectora de sábanas
























(En librerías desde mediados de noviembre)

Publicada en 1974 por la editorial de Jean-Jacques Pauvert, Memorias de una lectora de sábanas, firmada con el seudónimo de Belen, fue prohibida de inmediato por la censura francesa y privada de su difusión. El incesto, la zoofilia, el amor libre y el viento libertario hinchando las velas del Sperma en el que navega la heroína por todos los mares del pla­neta alentando las revueltas contra la represión puritana fue­ron demasiado para los censores franceses, que acababan de verle las orejas al lobo durante el aún cercano Mayo del 68. Casi cuarenta años más tarde, esta novela, que no ha perdido nada de su desparpajo y de su alegre provocación a las almas bienpensantes, llega por fin al público de habla española.

Una divertida fábula libertina y libertaria

Nelly Kaplan (1936) es una de las grandes figuras del cine francés. Su primer largometraje, La fiancée du pirate (1969), cautivó a Francia y dio la vuelta al mundo. Nacida en Buenos Aires, llega a París en los años 50, trabaja con Abel Gance durante diez años, conoce a Breton, Soupault, Mandiargues... y, paralelamente a su carrera, desarro­lla su obra lite­raria.


El poder femenino, que se distingue de la nostalgia del eterno femenino en que se trata de un levantamiento revolucionario con el apoyo de las fuerzas pánicas de la naturaleza: he ahí la propuesta de Belen [Nelly Kaplan] para completar la destrucción del viejo orden sórdido en el que el mundo entero se asfixia. Todos los poetas, todos los artistas y todos los amantes dirán que sí con entusiasmo.

André Pieyre de Mandiargues

Escribir la distancia
























Quizá sea así el amor.
Un oscuro licor
que nos atraviesa el cuerpo
desde la garganta
hasta los pies.
Un aguardiente inesperado
que nos deja sin voz
en la mitad de la frente.
Un veneno necesario
que desde el placer de los sentidos
nos lleva al silencio
dejándonos temblando y sin habla.

Kepa Murua ESCRIBIR LA DISTANCIA
poesía (17) / 2012 / 232 págs. / 18 euros / ISBN 978-84-17115-15-5

Anuario mínimo























Maneras de desaparecer. Usar audífonos es una manera de desaparecer. Escuchar música es una manera de desaparecer. Olvidar en una plaza nuestro segundo nombre es una manera de desaparecer. Llorar a solas es una manera de desaparecer. Aunque no parezca, sonreír es una manera de desaparecer. Dibujar mientras los otros hablan es una manera de desaparecer. Aparecer es una manera de desa­parecer. Hablar sobre uno mismo es una manera de desa­parecer. Escribir poemas es una manera de desaparecer.

Eduardo Chirinos ANUARIO MÍNIMO (1960-2010)
poesía (15) / 2012 / 116 págs. / 12 euros / ISBN 978-84-17115-11-7

Putas de película. Cien años de prostitución en el cine.






















¿Qué vida es más interesante, la de una chica mala
o la de una honesta ama de casa? Si hemos de
juzgar por la cantidad de veces que las mujeres
han representado en el cine el papel de prostituta,
no cabe duda de que las putas ganan por goleada.
Desde los inicios del cine, la prostituta ha ejercido
una gran fascinación entre la mayoría de los
directores. Los avatares de estas mujeres que
desde el principio fueron catalogadas como
deshonestas han sido tema recurrente en multitud
de ficciones. Putas de película. Cien años de
prostitución en el cine hace un recorrido por los
modelos de prostituta que el cine ha presentado y
establece tres etapas bien diferenciadas en el
tratamiento de este rol femenino: la prostituta
víctima, la prostituta liberada y la prostituta
legitimada. Tres etapas que se corresponden
perfectamente con la evolución en la consideración
social que el ejercicio de la prostitución ha
experimentado en la realidad.